Monks and Mayas

 

Multiples adventures

Dominicans and Franciscans in Maya land - XVIth century

A trip by Las Casas to Tabasco and Chiapas

Pedro de Barrientos in Chiapa de Corzo

Las Casas against the conquistadores

Fuensalida and Orbita, explorers

Grouping together the Indians

 

Numerous studies

An ethnologist friar, Diego de Landa

Learning the Maya languages

Two teachers, Juan de Herrera and Juan de Coronel

Two historian monks, Cogolludo and Remesal

 

A multitude of buildings

A Franciscan turned architect: Friar Juan de Mérida

The Valladolid convent in the Yucatán

The Izamal convent and its miracles

In the Yucatán, a church in every village

A Dominican nurse, Matías de Paz

 

A difficult task: evangelization

Peace-making in Verapaz

The creation of the monastery of San Cristóbal

The Dominican province of Saint-Vincent

An authoritarian evangelization

Franciscans and the Maya religion

The failure of the Franciscans in Sacalum, the Yucatán

Domingo de Vico, Dominican martyr

 

The end of the adventure

Return to the monasteries

 

Additional information

Las Casas and Indian freedom

The Historia Eclesiástica Indiana of Mendieta

The road of Dominican evangelization in Guatemala

The convent of Ticul, as seen by John Lloyd Stephens

The Franciscans in the Colca valley in Peru

The convent route of the Yucatán in the XVIth century

The dominican mission of Copanaguastla, Chiapas

 

Available upon request:

- general information upon Maya countries,

- numbered texts on the conquest and colonization of Maya countries

 

Address all correspondence to:

 

 

 

 

 

THE DOMINICAN MISSION

OF COPANAGUASTLA,

 CHIAPAS

(work in progress)

 

 

 

THE CONVENT OF COPANAGUASTLA, CHIAPAS

Raised as a formal convent at the chapter celebrated in 1556, the monastery of Copanaguastla was the fifth in chronological order among those founded by the Dominicans in Chiapas and Guatemala. In the 16th century the surrounding territory, the Depresión Central of Chiapas, was especially rich because of its cotton fields, minerals, cattle ranching and location along the Camino Real (Royal Road) to Guatemala.

The Dominican responsible for the design and construction of the church was Fray Francisco de la Cruz who had accompanied Fray Domingo de Ara to work on the construction of the building. He did it until the roof burned when it was struck by lightning in 1564. He may also have supervised and worked on the reconstruction until the time of his death in 1567/1568.

The monastery was in use from 1556 to 1629, a period of about sixty years. It was abandoned in 1629, because a pestilence broke out, killing many of the Indians, so that it was decided to move the convent and the Indian population of the town itself to a healthier location at Socoltenango. But Fray Francisco Ximénez, historian of the dominicans, affirms that the persistent worship of pre-Hispanic deities, hidden behind the main altar of the church, brought divine punishment.

Due to this historic circumstances, the Temple of Copanaguastla is one of the few sixteenth century monuments still preserving its original character. It represents a local version of the Renaissance style, disseminated from Italy to Spain, to central Mexico and finally almost a century later to this remote outpost in Chiapas.

 

 

The ruins of the convent of Copanaguastla

 

La partida de fundación del convento de Copanaguastla

"De allí a tres años (1557) el señor don fray Tomás Casillas hizo de nuevo donación a la Orden de aquella iglesia para dar más fuerza a la primera donación que su antecedor el señor don fray Bartolomé de las Casas había hecho en Cinacantlán, cuando se fue a la junta de México, y de allí a España.

"Nos don fray Tomás Casillas, obispo desta Ciudad Real de la provincia, de Chiapa por la Santa Sede apostólica, y del Consejo de su Majestad, etc. Por cuanto por industria del vicario y religiosos del señor Santo Domingo, del pueblo de Copanabastla, los vecinos y naturales dél han hecho en el dicho pueblo una iglesia do se digan y oficien los divinos oficios, y les sean administrados los otros santos sacramentos de la madre santa Iglesia, y do se les prediquen y enseñen para su salvación las cosas de nuestra santa fe católica; y porque el provecho de las tales iglesias, que en nuestro obispado se hacen e hicieron, compete a Nos, como a obispo y Perlado desta diócesis. Y porque a los dichos religiosos les pertenece la dicha iglesia, por razón de haberse hecho con su industria, y trabajo, y por estar allí poblados. Por ende acatando lo susodicho, y el fruto que en el dicho pueblo, e vecinos dél han hecho, en los haber impuesto en toda cristiandad y policía, de que Dios nuestro Señor ha sido y es muy servido. Por la presente, por la facultad a Nos por Su Santidad concedida, y en aquella vía y forma que de derecho más válido y firme sea. Proveemos de la dicha iglesia, al dicho vicario y religiosos del señor Santo Domingo de la dicha casa, e monasterio del pueblo de Copanabastla, que son, o fueren de aquí adelante. Y les hacemos donación della según que es dicho entre vivos, y no revocable para siempre jamás. Y les damos poder y facultad, según de derecho se requiere, para que los dichos religiosos, o cualquier dellos, por su propia autoridad, o como bien visto les fuere, puedan tomar y aprehender la tenencia y posesión de la dicha iglesia. Y en el entretanto que no la toman, nos constituimos en su nombre, por inquilino poseedor della. En testimonio de lo cual otorgamos la presente y la firmamos de nuestro nombre, y refrendada del secretario infraescrito y sellada con nuestro sello. Que fue fecha en esta Ciudad Real, a onze días del mes de enero año del nacimiento de nuestro Salvador Jesucristo, de mil y quinientos y cincuenta y siete años. Frater Thomas Episcopus Civitatis Regalis. Por mandado de su señoría reverendísima. Gaspar de Santa Cruz. Escribano de su Majestad." (Fray Antonio de Remesal, Historia general de las Indias occidentales y particular de la gobernación de Chiapa y Guatemala, libro X, capítulo IV)

 

The nave of the church of Copanaguastla

 

Incendiase la iglesia de Copanaguastla

"Fue el año (1564) muy seco, y sólo se cogió maíz en las sierras altas y húmedas, y así en las tierras de Copanabastla, Chiapa, y otras, hubo grande hambre, y andaban a cuadrillas gente de Chiapa así hombres como mujeres, alquilándose para hilar y trabajar por los pueblos comarcanos, para ganar su sustento. Cosa nunca jamás vista hasta entonces.

"En Copanabastla tuvieron otro desconsuelo más que el hambre, que fue un incendio de la iglesia, tan repentino que con mucho trabajo pudieron escapar la casa. Y dobló el Señor esta desgracia dos veces en Zacapula, que este mismo año casa e iglesia se quemó otras tantas hasta los cimientos, sin poder remediar cosa. Y en Copanabastla un rayo puso fuego a la iglesia, con mucho dolor de los padres, y naturales, porque la acababan de cubrir de madera muy fuerte, con una lacería de hermosos visos que hacían al techo." (Fray Antonio de Remesal, Historia general de las Indias occidentales y particular de la gobernación de Chiapa y Guatemala, libro X, capítulo XVIII)

 

Fray Francisco de la Cruz en Copanaguastla

"Cuando el P. F. Domingo de Ara fue por primer poblador de Copanabastla, llevó consigo al padre Francisco de la Cruz. Era hombre entrando en días y no daba muchas esperanzas de saber la lengua, y ansí le enviaron más por ayuda temporal de labrar y edificar la iglesia y casa que por entender que les supliría las faltas en materia de doctrinar los indios. Pero el buen padre tomó tan a pecho de deprender la lengua, que a todos hizo que se diesen por engañados. Decoró la doctrina con todas sus preguntas y respuestas y ejercitábase en repetirla a un centoncillo que llaman chicubite que poseía en medio de la celda, a quien hablaba como si fuera un indio su discípulo. Hacíale luego un sermón, y como el oyente no se cansaba, ni ponía ceño cuando erraba o se paraba el predicador a pensar lo que había de decir, o volvía a repetir lo dicho, o acudía a leer el cartapacio para acordarse de los términos propios con que aquello se había de decir. Duraba este ejercicio muchas veces toda la noche, y el P. Fr. Francisco salía a la mañana muy aprovechado. Por este medio, dentro de poco tiempo supo con mucha perfección la lengua, y ayudó a sus compañeros grandemente en el santo ministerio de la administración de los indios." (Fray Antonio de Remesal, Historia general de las Indias occidentales y particular de la gobernación de Chiapa y Guatemala, libro XI, capítulo II)

 

The depresión central of Chiapas -los Llanos-, where is located the convent of Copanaguastla, as seen from the Chiflón waterfall

(On the foreground, the extremity of the tableland of los Altos de Chiapas; on the horizon, beyond the depresión central, the Sierra Madre de Chiapas is visible, on the south)

 

Fray Francisco Ximénez describe la región de Copanaguastla:

"De Copanaguastlán no hay que decir por que aquellos y todos los de aquella nación es cuasi la misma cosa con estos (de Sinacantlán), y la lengua tan poco diferente, que los que predican a los unos, también predican a los otros, y también los llaman los españoles quelenes. La tierra de Copanaguastlán y toda la comarca es maravillosa en todo, primeramente en temple; porque ni hace frío ninguno ni demasiado calor. Hay gran abundancia de toda la comida de los indios, así maíz como ají y todo lo demás que ellos comen, es la madre del algodón y de allí se visten todas estas provincias, es tierra llanísima, de grandes pastos para ganados y a las espaldas tienen las sierras de donde se saca el oro, es del todo semejante Jericó, hay infinitas palmas, palmitas excelentísimas, aunque pasaron cuatro años que no los comimos, ni los indios nos los dieron pensando que no sabíamos comerlos, tiene grandes tierras de regadillos y otras cosas grandes. Tiene una falta grande, que no ha habido hasta ahora en aquella tierra un Eliseo que le sane las aguas y es que como es tierra de palmos, tiene la misma enfermedad que las aguas de Jericó y aunque hay algunas fuentezuelas de donde ahora en estos tiempos dan agua a los frailes, que no se solía antes hacer, pero comúnmente son las aguas malas y salobres."

(Fray Francisco Ximénez, Historia de la Provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala, Tomo tercero, Capítulo XLVIII, De los pueblos de Sinacantlán y Copanaguastlán, y del estado en que hallaron la tierra, Editorial José de Pineda Ibarra, Guatemala, 1965)

 

Los pecados de los vecinos de Copanaguastla

"Aunque todos los pecados los deteste Dios y los aborrezca, pero el que mas aborrece Su Divina Magestad es el de la y idolatria []. Tal fué el pecado de los vecinos de Copanaguastla segun se colige de las noticias antiguas, que doblaban al mismo tiempo las rodillas al verdadero Dios y á su Madre Santísima y al idolo de sus antepasados. No fué por falta de doctrina el haber persevarado ó caido en aquesta culpa, pues les dió Dios por maestros que les enseñasen el camino de la verdad á los mas señalados que tubo aquesta santa provincia: á un Fr. Tomas Casillas y á un Fr. Pedro de la Cruz, con otros muchos de los que atras queda hecha memoria, que les enseñaron el verdadero camino de la gloria, no solo con su maravillosa doctrina, sino lo que es mas, con su santísima vida, como se ha visto [].

"La causa principal á que todos atribuyen la justa indignacion de Dios contra esta gente miserable, fué el que para darle culto á su idolo ó demonio en que idolatraban pusieron detras de la Sma. imagen del Rosario al idolo para que afectando ir á visitar la Sta. imagen poder ellos ofrecer con mas libertad y desahogo sus saumerios al demonio que tenian á las espaldas del retablo de la Soberana Señora. Asi perseveró mucho tiempo, á lo que se pudo colegir: era mucha la frecuencia del pueblo á aquel altar y al mesmo paso era mucho el consuelo de los Religiosos ver, á lo que entendian, como se acogian al único asilo de piedad, Maria Sma., y ser aquesta frecuencia al tiempo que azotaba la Divina justicia aquella miserable gente con una peste continuada que á toda prisa los acababa, les daba mayor confianza de que habia de aplacarse la Divina justicia, mas no correspondiendo el efecto á tanta frecuencia de visitar todo el pueblo aquel altar, era cosa que á todos los traia sumamente afligidos. Quiso pues su Magestad Divina manifestar á los Ministros la raiz de su justa indignacion y asi permitió que estando un Religioso en la Yglesia en parte oculta en oracion, viese á una india que no debía de saber lo del ídolo que con gran fervor y exclamaciones pedia á la Señora remedio para muchos males que le afligían. Teníala cerca y podia oir sus clamores, cuando vió que se llegó á ella un indio ó el demonio en su figura y le dijo: ¿Que lloras? ¿Que te aflige? Si alguna necesidad tienes no la pidas á esta imagen sino á nuestro antiguo Dios cuya imagen está colocada detrás de aquese retablo, que este es el que siempre nos ha favorecido. Oyendo el Religioso estas sacrilegas palabras, no es decible el dolor que atravesó su alma y avisando á los demas Religiosos lo que pasaba, fueron y sacaron el simulacro de Satanas y convocando al pueblo y reprendiendole su idolatria, lo hicieron cenizas y las desparramaron por todo el campo. No cesó por eso la peste ni volvió la espada de la Divina Justicia porque sin duda aunque se les quitó el ídolo, no debieron echar fuera de sus corazones la falsa creencia, dandole en ellos culto como antes, y asi, ya que se les habia quebrado el simulacro, se les puso a la vista en la figura y forma que nos lo pintan las divinas letras, de toro feroz, pues sucedio que un Jueves Santo estando todo el pueblo en los Divinos oficios, se entró en figura de un toro negro en la Yglesia dando bramidos; pero como no podia egecutar otra cosa de lo que se le permitia por el Supremo Señor y Creador suyo, no hizo daño alguno ni en la gente ni en los Ministros del altar, contentandose toda en braveza solo con causar aquel breve sobresalto, aunque no seria para los suyos sino de mucho consuelo.

"No fueron solo aquestas culpas, aunque tan abominables, las que movieron a la Divina Justicia contra aquella miserable gente, que otras habia que los llevaban á lo último de la perdicion; entre las cuales era una que no queriendo casarse las doncellas y no pudiendo tolerar el poder de la carne se hacian preñadas y las criaturas las ahogaban sin el agua del santo baptismo, porque no se publicasen sus delitos. Mucho sentian los Religiosos estos males y los reprendian continuamente, pero no habia remedio en la enmienda; y asi dando de mano á las amonestaciones secretas, viendo que tan público era el pecado, hubieron ya de reprenderlo en lo público y les digeron que no dudasen que la Divina justicia tomaria venganza de tan execrables delitos y que la que les pronosticaban por impedir la propagacion humana con no quererse casar las doncellas y ahogar las criaturas sin bautismo impidiendo la propagacion espiritual, era que Dios los acabaria y destruiria á todos, borrándolos de la haz de la tierra como á otros sodomitas." (Francisco Ximénez, Historia de la provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala del orden de predicadores, libro IV, capítulo LXVIII)

 

Map of the convent of Copanaguastla

(Olvera, Jorge. Copanaguastla, joya del plateresco en Chiapas. Ateneo, Tuxtla Gutiérrez. 1951)

 

Abandonan el convento de Copanaguastla

"Predicabanles continuamente los Religiosos el origen de su ruina, pero no debia de haber enmienda; y asi fué prosiguiendo la peste y acabándolos de modo que de allí á doce años hallandose ya solo el Convento en un despoblado por no haber quedado ya mas que diez indios, poco mas ó menos, dieron cuenta al Provincial quien juntando su consejo en el Convento de N. P. Sto. Domingo de Guatemala, determinó que se pasase aquel Convento al lugar de Tzotzocoltenango en la misma provincia de los Llanos donde estaba Copanaguastla, para de alli acudir á la administracion de los pueblos que aquel Convento tenia. [...]

"Desde aqueste año de 29 se comenzó á hacer la traslacion del Convento y ponerse la casa de Tzotzocoltenango, que era visita, en forma de Convento [...]

"Y con esto quedó de una vez por casa conventual y colegial la de Tzotzocoltenango; y aunque se traladó todo lo que tocaba á Convento, no se traladó lo que tocaba á Yglesia y sus ornamentos que todo aquesto quedó alli por haber todavia alguna gente, aunque poca, para irles á administrar los Stos. Sacramentos, hasta el año de 1645 en que no habiendo quedado mas que ocho indios, todo lo que tocó á la Yglesia se pasó al Convento de Tzotzocoltenango y juntamente las campanas, donde estuvieron hasta el año de 1659 que el Sr. D. Fr. Mauro de Tovar las hizo llevar á la Catedral de Ciudad Real." (Francisco Ximénez, Historia de la provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala del orden de predicadores, libro IV, capítulo LXVIII)

 

The Camino Real of Chiapas

In the sixteenth century, the Camino Real followed a trade route south along the banks of the great Grijalva River, through the Central Depression of Chiapas from Chiapa de Corzo to Guatemala. In later years, in the beginning of the next century, with the establishment of the Spanish colonial city of San Cristóbal de Las Casas, another road was added through the highlands from San Cristóbal south to Comitán, and became the principal one.

Numerous pueblo-de-indio missions were founded by the Dominicans at strategic points along the old colonial highway through the tierra caliente. Most of these were, for various reasons, abandoned - usually because of depopulation - and the missions left to the mercy of the elements.

Leaving Chiapa de Corzo, the old Royal Road kept along the Grijalva River, then continued through Acala, Ostuta, San Bartolomé de los Llanos (Venustiano Carranza), Copanaguastla and its mission of Soyatitán, Coapa, Escuintenango (colonia San Francisco), San José Coneta and Aquespala (colonia Joaquín Miguel Gutiérrez), last mexican village of the Camino Real.

 

Desaparecieron todos los pueblos de la región

"Tocante á los pueblos que en aquesta provincia de los Llanos se han destruido son muchos y algunos grandes; y es cosa muy notable que todos ó los mas han sido los que se hallaban en la parte baja de aquella provincia y ademas de la Divina justicia que parece que persiguió á aquellos miserables hasta que los acabó, también se puede atribuir á la causa natural del mal parage, pues todo lo mas es cenagoso y ya se sabe que calor y humedad es principio de corrupcion; y asi parece que lo podemos discurrir respecto de que los pueblos que se hallan en lugares mas altos y secos no solo se han destruido ni disminuido, antes si se han aumentado mucho como se vé en el de S. Bartolomé Tzoyatitan, Comitan y otros, y todos los que ha cogido el lugar bajo son los que en todo ó en parte se han destruido, y de estos el que primero podemos contar es el de Sacuapa á quien antiguamente llamaban Tecpacuapa que en lengua megicana quiere decir Casa del Rey de la Cuapa y comunmente le llamaban la gran cuapa por su mucho gentio y grande poblacion. Este totalmente se llegó á acabar y á no quedar viviente, el año de 1680. [...]

"Tambien se destruyó totalmente, que no ha quedado memoria de él, el pueblo de Teculuta que era anexo del pueblo de Copanaguastla, que por los años de 1640 ya se habia acabado todo y era como rama de Copanaguastla. [...]

"Otro pueblo que se aniquiló y acabó por los años de 1665 que se llamaba Tzitalá que era anexo de Tzotzocoltenango. Este sufria la influencia de aquel mal terreno pantanoso, como asimesmo otro que tambien era anexo de Tzotzocoltenango que se acabó totalmente por el año de 1698, llamado Chalchitan, y por los mismos años se acabó otro que tambien era anexo de Tzotzocoltenango llamado Tzacualpa. Todos aquestos pueblos estaban en aquellos contornos de Tzotzocoltenango y en aquel suelo pantanoso, por lo que no es mucho que se fuesen acabando como se acabaron.

"Puede alguno reparar y decir que ¿como si se repara que todo aquello es lugar pantanoso y por eso malsano para la conservacion de los indios no los han procurado sacar á otros lugares mejores? A que digo, que es materia tan imposible conseguir aquesto con ellos, y mas para juntarlos con otros indios, que mas bien se dejarán morir que mudarse á otra parte, aunque vean por sus ojos sus propios daños; [...] y si los mudan, como ha succedido algunas veces, mas breve se acaban; [...] y asi se ha visto en el pueblo de Aquespala primero de la provincia de los Llanos que por no haber quedado en él mas que 8 ó 10 indios y ser allí muy necesarios por ser camino real y mucho el despoblado se trageron á él por orden del Superior Gobierno 20 familias del pueblo de Chiquimucelo y otras de los Zendales de los menos culpados en la sublevacion y ya todos se han acabado en seis años no lograndose el fin que se pretendia. Lo mismo ha succedido en la reduccion de los indios Lacandones de que se tratará despues, que siendo muchos en su tierra  y naturaleza, por temerse de ellos que se volvieran á su idolatria, los trageron junto al rio de Aquespala y allí los fundaron, y se disminuyeron de modo que cuando los quisieron pasar al rancho de S. Ramon para beneficio de aquel despoblado ya faltaron muchos y en este parage no existen ni 50 familias, y sin duda allí se acabaran todos.

"Otros pueblos hay en aquella provincia de los Llanos que por la misma causa se hallan muy deteriorados, como son Istapilla y Pinula del Curato de Zoyatitlan, y allí se acabó el pueblo de Sta. Lucia y los pocos que habian quedado se juntaron en el pueblo de dicho de Zoyatitlan. Los pueblos de Huistatlan y Comalapa del Curato de Chiquimucelo tambien se hallan muy acabados. Los de Coneta y Aquespala del Curato de Escuintenango se hallan del mismo modo y lo mismo el pueblo de Ostutla del Curato de Acalá ya esta totalmente destruido por los infinitos murcielagos y mosquitos, plaga muy general en aquestas partes en lugares calientes y humedos y que solo ellos han destruido muchas gentes como á los Egipcios y asi no es de maravillar se diga que los mosquitos hayan producido tal efecto, pues solo quien ha esperimentado esta plaga, puede saber lo que ella es." (Francisco Ximénez, Historia de la provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala del orden de predicadores, libro IV, capítulo LXV)

 

The church of Soyatitan

 

The valley of Copanaguastla as seen by Thomas Gage, circa 1620

"[...] and neighbouring unto it lyeth the great valley of Copanabastla, which is another Priory reaching towards Soconuzco. This valley glorieth in the great river, which hath its spring from the mountains called Cuchumatlanes, and runneth to Chiapa of the Indians, and from thence to Tabasco. It is also famous for the abundance of fish which the river yeeldeth, and the great store of Cattell which from thence minister food and provision both to the city of Chiapa, and to all the adjacent Towns.

"Though Chiapa the City, and Comitlan are standing upon the hils, be exceeding cold, yet this valley lying low is extraordinary hot, and from May to Michaelmas is subject to great stormes and tempests of thunder and lightning.

"The head Town where the Priory stands, is called Copanabastla, consisting of above eight hundred Indian inhabitants. But greater then this is Izquintenango at the end of the valley and at the foot of the mountains of Cuchumatlanes Southward. And yet bigger then this is the Town of St. Bartholomew Northward at the other end of the valley, which in length is about fourty miles, and ten or twelve only in breadth. All the rest of the Towns lie toward Soconuzco, and are yet hotter and more subject to thunder and lightning, as drawing nearer unto the South sea coast.

"Besides the abundance of Cattell, the chief commoditie of this valley consisteth in Cotton-wooll, whereof are made such store of mantles for the Indians wearing, that the Merchants far and near come for them. They exchange them to Soconuzco and Xuchutepeques for Cacao, whereby they are well stored of that drink. So that the inhabitants want neither fish (which they have from the river) nor flesh (for that the valley abounds with Cattell) nor clothing (for of that they spare to others) nor bread, though not of wheat, for there growes none ; but Indian Maiz they have plenty of ; and besides they are exceedingly stored with fowles and Turkeys, fruits, Hony, Tobacco and Sugar-canes.

"Neither is mony here nor in Chiapa so plentifull as in Mexico and Guaxaca ; and whereas there they reckon by Tostones which are but half Patacones.

"Though the river be many ways profitable to that valley, yet it is cause of many disasters to the inhabitants, who lose many times their children, and their Calves and Colts drawing neare to the water-side, where they are devoured by Caymanes, which are many and greedy of flesh, by reason of the many prizes they have got."

(Thomas GAGE, The English-American his Travail by Sea and Land: Or, a New Survey of the West Indias Containing a Journal of Three Thousand and Three Hundred Miles within the Mainland of America, 1648, T. 1, Cap. XV, Describing the country of CHIAPA, with the chiefest Towns and Commodities belonging unto it.)

 

Conflict in Copanaguastla valley: sugar cane producers in Pujiltic have formed a self-defense group in response of the occupation of their plantations by Tzotziles-Tzeltales indigenous from Organización Campesina Emiliano Zapata (OCEZ), March 16, 2017

 

 

2017 "Monks and Mayas"

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moines.mayas@free.fr

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Map of the village of Copanaguastla in the XVIth century

(Adams, Robert M., Changing Patterns of Territorial Organization in the Central Highlands of Chiapas, Mexico. American Antiquity, 1961)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Turists in Copanaguastla

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Francisco Ximénez

Born in november 28, 1666, Francisco Jiménez, often spelled Ximénez, was a Dominican priest who is known for his conservation of the indigenous Maya narrative known today as the "Popol Vuh". There is little biographical data about him. The year of his death is not certain, either in late 1729 or early 1730.

He enrolled in seminary in Spain and arrived in the New World in 1688 where he completed his novitiate. Father Ximénez's sacerdotal service began in 1691 in San Juan Sacatepéquez and San Pedro de las Huertas where he learned Cakchiquel. In December 1693, Ximénez began serving as the Doctrinero of San Pedro de las Huertas. He continued in this office for at least ten years during which time he was transferred to Santo Tomás Chichicastenango (also known as Chuilá) from 1701-1703. Father Ximénez was also the curate of Rabinal from 1704 through 1714 and further served as the Vicario and Predicador-General of the same district as early as 1705.

Ximénez's time in Santo Tomás Chichicastennago from 1701 to 1703 is probably where he transcribed and translated the "Popol Vuh". He included it in his commissioned Historia de la Provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala de la Orden de Predicadores, a rich and useful chronicle, written in 1721-1722, but not published until the 20th century.

Father Ximénez has two other known writings, Primera parte de el tesoro de las lenguas Cakchiquel, Quiche y Tztuhil and Historia natural del Reino de Guatemala.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

The church of Socoltenango (Tzotzocoltenango in the text of Ximénez)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

The ruins of the Church of La Concordia, Chiapas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Coneta, one more abandoned church (cover of the book by Sidney David Markman, Arquitectura y urbanización en el Chiapas colonial - in English, Architecture and urbanization in colonial Chiapas Mexico, The American Philosophical Society, Philadelphia, 1984 -)