Frailes en país Maya

 

Numerosas aventuras

Dominicos y Franciscanos en país maya - siglo XVI

Un viaje de Las Casas a Tabasco y Chiapas

Pedro de Barrientos en Chiapa de Corzo

Las Casas en contra de los conquistadores

Fuensalida y Orbita, exploradores

La agrupación de los indios

 

Intensos estudios

Un monje etnólogo, Diego de Landa

El conocimiento de los idiomas mayas

Dos profesores, Juan de Herrera, Juan de Coronel

Dos monjes historiadores, Cogolludo y Remesal

 

Innumerables construcciones

Un Franciscano arquitecto, Fray Juan de Mérida

El convento de Valladolid en Yucatán

El convento de Izamal y sus milagros

En Yucatán, cada pueblo tiene su iglesia

Un Dominico enfermero, Matías de Paz

 

Grandes esfuerzos de evangelización

La pacificación de la Verapaz

La fundación del monasterio de San Cristóbal

La provincia dominicana de San Vicente

Una evangelización autoritaria

Los Franciscanos y la religión de los Mayas

Un fracaso de los franciscanos en Sacalum, Yucatán

Domingo de Vico, mártir dominicano

 

El fin de la aventura

La vuelta a los monasterios

 

Complementos

Las Casas y la libertad de los indios

La Historia Eclesiástica Indiana de Mendieta

La ruta de la evangelización dominica en Guatemala

El convento de Ticul, visto por John Lloyd Stephens

Los Franciscanos en el valle del Colca, en el Perú

La ruta de los conventos de Yucatan en el siglo XVI

La misión dominicana de Copanaguastla, Chiapas

 

A su disposición, a petición:

- informaciones sobre los paises mayas,

- textos sobre la conquista y la colonización de los paises mayas

 

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LA MISIÓN DOMINICANA

DE COPANAGUASTLA,

 CHIAPAS

 

 

 

 

COPANAGUASTLA, CHIAPAS

Los frailes dominicos fundaron en Copanaguastla su segunda casa chiapaneca con esperanzas de hacer del convento un gran centro de evangelización. En el siglo XVI la comarca, la Depresión Central de Chiapas, era considerada por los españoles como muy rica tanto por sus cultivos de algodón, sus minerales y sus ganados como por su posición sobre el Camino Real a Guatemala. Sin embargo, el convento fue abandonado a principios del siglo XVII y el pueblo mismo no le sobrevivió muchos años, seguramente a causa de las epidemias, pero Fray Francisco Ximénez, historiador de los dominicos, asegura que fue la persistente práctica de la adoración de dioses prehispánicos, escondidos tras el altar principal de la iglesia, lo que produjo un castigo divino. El templo de Copanaguastla, debido a sus circunstancias históricas, conserva su carácter arquitectónico original. Es uno de los mejores ejemplos del estilo renacentista en México.

 

Las ruinas del convento de Copanaguastla

 

La partida de fundación del convento de Copanaguastla

"De allí a tres años (1557) el señor don fray Tomás Casillas hizo de nuevo donación a la Orden de aquella iglesia para dar más fuerza a la primera donación que su antecedor el señor don fray Bartolomé de las Casas había hecho en Cinacantlán, cuando se fue a la junta de México, y de allí a España.

"Nos don fray Tomás Casillas, obispo desta Ciudad Real de la provincia, de Chiapa por la Santa Sede apostólica, y del Consejo de su Majestad, etc. Por cuanto por industria del vicario y religiosos del señor Santo Domingo, del pueblo de Copanabastla, los vecinos y naturales dél han hecho en el dicho pueblo una iglesia do se digan y oficien los divinos oficios, y les sean administrados los otros santos sacramentos de la madre santa Iglesia, y do se les prediquen y enseñen para su salvación las cosas de nuestra santa fe católica; y porque el provecho de las tales iglesias, que en nuestro obispado se hacen e hicieron, compete a Nos, como a obispo y Perlado desta diócesis. Y porque a los dichos religiosos les pertenece la dicha iglesia, por razón de haberse hecho con su industria, y trabajo, y por estar allí poblados. Por ende acatando lo susodicho, y el fruto que en el dicho pueblo, e vecinos dél han hecho, en los haber impuesto en toda cristiandad y policía, de que Dios nuestro Señor ha sido y es muy servido. Por la presente, por la facultad a Nos por Su Santidad concedida, y en aquella vía y forma que de derecho más válido y firme sea. Proveemos de la dicha iglesia, al dicho vicario y religiosos del señor Santo Domingo de la dicha casa, e monasterio del pueblo de Copanabastla, que son, o fueren de aquí adelante. Y les hacemos donación della según que es dicho entre vivos, y no revocable para siempre jamás. Y les damos poder y facultad, según de derecho se requiere, para que los dichos religiosos, o cualquier dellos, por su propia autoridad, o como bien visto les fuere, puedan tomar y aprehender la tenencia y posesión de la dicha iglesia. Y en el entretanto que no la toman, nos constituimos en su nombre, por inquilino poseedor della. En testimonio de lo cual otorgamos la presente y la firmamos de nuestro nombre, y refrendada del secretario infraescrito y sellada con nuestro sello. Que fue fecha en esta Ciudad Real, a onze días del mes de enero año del nacimiento de nuestro Salvador Jesucristo, de mil y quinientos y cincuenta y siete años. Frater Thomas Episcopus Civitatis Regalis. Por mandado de su señoría reverendísima. Gaspar de Santa Cruz. Escribano de su Majestad." (Fray Antonio de Remesal, Historia general de las Indias occidentales y particular de la gobernación de Chiapa y Guatemala, libro X, capítulo IV)

 

La nave de la iglesia de Copanaguastla

 

Incendiase la iglesia de Copanaguastla

"Fue el año (1564) muy seco, y sólo se cogió maíz en las sierras altas y húmedas, y así en las tierras de Copanabastla, Chiapa, y otras, hubo grande hambre, y andaban a cuadrillas gente de Chiapa así hombres como mujeres, alquilándose para hilar y trabajar por los pueblos comarcanos, para ganar su sustento. Cosa nunca jamás vista hasta entonces.

"En Copanabastla tuvieron otro desconsuelo más que el hambre, que fue un incendio de la iglesia, tan repentino que con mucho trabajo pudieron escapar la casa. Y dobló el Señor esta desgracia dos veces en Zacapula, que este mismo año casa e iglesia se quemó otras tantas hasta los cimientos, sin poder remediar cosa. Y en Copanabastla un rayo puso fuego a la iglesia, con mucho dolor de los padres, y naturales, porque la acababan de cubrir de madera muy fuerte, con una lacería de hermosos visos que hacían al techo." (Fray Antonio de Remesal, Historia general de las Indias occidentales y particular de la gobernación de Chiapa y Guatemala, libro X, capítulo XVIII)

 

Fray Francisco de la Cruz en Copanaguastla

"Cuando el P. F. Domingo de Ara fue por primer poblador de Copanabastla, llevó consigo al padre Francisco de la Cruz. Era hombre entrando en días y no daba muchas esperanzas de saber la lengua, y ansí le enviaron más por ayuda temporal de labrar y edificar la iglesia y casa que por entender que les supliría las faltas en materia de doctrinar los indios. Pero el buen padre tomó tan a pecho de deprender la lengua, que a todos hizo que se diesen por engañados. Decoró la doctrina con todas sus preguntas y respuestas y ejercitábase en repetirla a un centoncillo que llaman chicubite que poseía en medio de la celda, a quien hablaba como si fuera un indio su discípulo. Hacíale luego un sermón, y como el oyente no se cansaba, ni ponía ceño cuando erraba o se paraba el predicador a pensar lo que había de decir, o volvía a repetir lo dicho, o acudía a leer el cartapacio para acordarse de los términos propios con que aquello se había de decir. Duraba este ejercicio muchas veces toda la noche, y el P. Fr. Francisco salía a la mañana muy aprovechado. Por este medio, dentro de poco tiempo supo con mucha perfección la lengua, y ayudó a sus compañeros grandemente en el santo ministerio de la administración de los indios." (Fray Antonio de Remesal, Historia general de las Indias occidentales y particular de la gobernación de Chiapa y Guatemala, libro XI, capítulo II)

 

La depresión central de Chiapas -los Llanos-, donde se ubica el convento de Copanaguastla, vista desde la cascada del Chiflón

(En primer plano, las estribaciones de la meseta de los Altos de Chiapas ; al horizonte, más allá de la depresión central, se divisa la Sierra Madre de Chiapas, al sur)

 

Fray Francisco Ximénez describe la región de Copanaguastla:

"De Copanaguastlán no hay que decir por que aquellos y todos los de aquella nación es cuasi la misma cosa con estos (de Sinacantlán), y la lengua tan poco diferente, que los que predican a los unos, también predican a los otros, y también los llaman los españoles quelenes. La tierra de Copanaguastlán y toda la comarca es maravillosa en todo, primeramente en temple; porque ni hace frío ninguno ni demasiado calor. Hay gran abundancia de toda la comida de los indios, así maíz como ají y todo lo demás que ellos comen, es la madre del algodón y de allí se visten todas estas provincias, es tierra llanísima, de grandes pastos para ganados y a las espaldas tienen las sierras de donde se saca el oro, es del todo semejante Jericó, hay infinitas palmas, palmitas excelentísimas, aunque pasaron cuatro años que no los comimos, ni los indios nos los dieron pensando que no sabíamos comerlos, tiene grandes tierras de regadillos y otras cosas grandes. Tiene una falta grande, que no ha habido hasta ahora en aquella tierra un Eliseo que le sane las aguas y es que como es tierra de palmos, tiene la misma enfermedad que las aguas de Jericó y aunque hay algunas fuentezuelas de donde ahora en estos tiempos dan agua a los frailes, que no se solía antes hacer, pero comúnmente son las aguas malas y salobres."

(Fray Francisco Ximénez, Historia de la Provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala, Tomo tercero, Capítulo XLVIII, De los pueblos de Sinacantlán y Copanaguastlán, y del estado en que hallaron la tierra, Editorial José de Pineda Ibarra, Guatemala, 1965)

 

Los pecados de los vecinos de Copanaguastla

"Aunque todos los pecados los deteste Dios y los aborrezca, pero el que mas aborrece Su Divina Magestad es el de la y idolatria []. Tal fué el pecado de los vecinos de Copanaguastla segun se colige de las noticias antiguas, que doblaban al mismo tiempo las rodillas al verdadero Dios y á su Madre Santísima y al idolo de sus antepasados. No fué por falta de doctrina el haber persevarado ó caido en aquesta culpa, pues les dió Dios por maestros que les enseñasen el camino de la verdad á los mas señalados que tubo aquesta santa provincia: á un Fr. Tomas Casillas y á un Fr. Pedro de la Cruz, con otros muchos de los que atras queda hecha memoria, que les enseñaron el verdadero camino de la gloria, no solo con su maravillosa doctrina, sino lo que es mas, con su santísima vida, como se ha visto [].

"La causa principal á que todos atribuyen la justa indignacion de Dios contra esta gente miserable, fué el que para darle culto á su idolo ó demonio en que idolatraban pusieron detras de la Sma. imagen del Rosario al idolo para que afectando ir á visitar la Sta. imagen poder ellos ofrecer con mas libertad y desahogo sus saumerios al demonio que tenian á las espaldas del retablo de la Soberana Señora. Asi perseveró mucho tiempo, á lo que se pudo colegir: era mucha la frecuencia del pueblo á aquel altar y al mesmo paso era mucho el consuelo de los Religiosos ver, á lo que entendian, como se acogian al único asilo de piedad, Maria Sma., y ser aquesta frecuencia al tiempo que azotaba la Divina justicia aquella miserable gente con una peste continuada que á toda prisa los acababa, les daba mayor confianza de que habia de aplacarse la Divina justicia, mas no correspondiendo el efecto á tanta frecuencia de visitar todo el pueblo aquel altar, era cosa que á todos los traia sumamente afligidos. Quiso pues su Magestad Divina manifestar á los Ministros la raiz de su justa indignacion y asi permitió que estando un Religioso en la Yglesia en parte oculta en oracion, viese á una india que no debía de saber lo del ídolo que con gran fervor y exclamaciones pedia á la Señora remedio para muchos males que le afligían. Teníala cerca y podia oir sus clamores, cuando vió que se llegó á ella un indio ó el demonio en su figura y le dijo: ¿Que lloras? ¿Que te aflige? Si alguna necesidad tienes no la pidas á esta imagen sino á nuestro antiguo Dios cuya imagen está colocada detrás de aquese retablo, que este es el que siempre nos ha favorecido. Oyendo el Religioso estas sacrilegas palabras, no es decible el dolor que atravesó su alma y avisando á los demas Religiosos lo que pasaba, fueron y sacaron el simulacro de Satanas y convocando al pueblo y reprendiendole su idolatria, lo hicieron cenizas y las desparramaron por todo el campo. No cesó por eso la peste ni volvió la espada de la Divina Justicia porque sin duda aunque se les quitó el ídolo, no debieron echar fuera de sus corazones la falsa creencia, dandole en ellos culto como antes, y asi, ya que se les habia quebrado el simulacro, se les puso a la vista en la figura y forma que nos lo pintan las divinas letras, de toro feroz, pues sucedio que un Jueves Santo estando todo el pueblo en los Divinos oficios, se entró en figura de un toro negro en la Yglesia dando bramidos; pero como no podia egecutar otra cosa de lo que se le permitia por el Supremo Señor y Creador suyo, no hizo daño alguno ni en la gente ni en los Ministros del altar, contentandose toda en braveza solo con causar aquel breve sobresalto, aunque no seria para los suyos sino de mucho consuelo.

"No fueron solo aquestas culpas, aunque tan abominables, las que movieron a la Divina Justicia contra aquella miserable gente, que otras habia que los llevaban á lo último de la perdicion; entre las cuales era una que no queriendo casarse las doncellas y no pudiendo tolerar el poder de la carne se hacian preñadas y las criaturas las ahogaban sin el agua del santo baptismo, porque no se publicasen sus delitos. Mucho sentian los Religiosos estos males y los reprendian continuamente, pero no habia remedio en la enmienda; y asi dando de mano á las amonestaciones secretas, viendo que tan público era el pecado, hubieron ya de reprenderlo en lo público y les digeron que no dudasen que la Divina justicia tomaria venganza de tan execrables delitos y que la que les pronosticaban por impedir la propagacion humana con no quererse casar las doncellas y ahogar las criaturas sin bautismo impidiendo la propagacion espiritual, era que Dios los acabaria y destruiria á todos, borrándolos de la haz de la tierra como á otros sodomitas." (Francisco Ximénez, Historia de la provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala del orden de predicadores, libro IV, capítulo LXVIII)

 

Plano del convento de Copanaguastla

(Olvera, Jorge. Copanaguastla, joya del plateresco en Chiapas. Ateneo, Tuxtla Gutiérrez. 1951)

 

Abandonan el convento de Copanaguastla

"Predicabanles continuamente los Religiosos el origen de su ruina, pero no debia de haber enmienda; y asi fué prosiguiendo la peste y acabándolos de modo que de allí á doce años hallandose ya solo el Convento en un despoblado por no haber quedado ya mas que diez indios, poco mas ó menos, dieron cuenta al Provincial quien juntando su consejo en el Convento de N. P. Sto. Domingo de Guatemala, determinó que se pasase aquel Convento al lugar de Tzotzocoltenango en la misma provincia de los Llanos donde estaba Copanaguastla, para de alli acudir á la administracion de los pueblos que aquel Convento tenia. [...]

"Desde aqueste año de 29 se comenzó á hacer la traslacion del Convento y ponerse la casa de Tzotzocoltenango, que era visita, en forma de Convento [...]

"Y con esto quedó de una vez por casa conventual y colegial la de Tzotzocoltenango; y aunque se traladó todo lo que tocaba á Convento, no se traladó lo que tocaba á Yglesia y sus ornamentos que todo aquesto quedó alli por haber todavia alguna gente, aunque poca, para irles á administrar los Stos. Sacramentos, hasta el año de 1645 en que no habiendo quedado mas que ocho indios, todo lo que tocó á la Yglesia se pasó al Convento de Tzotzocoltenango y juntamente las campanas, donde estuvieron hasta el año de 1659 que el Sr. D. Fr. Mauro de Tovar las hizo llevar á la Catedral de Ciudad Real." (Francisco Ximénez, Historia de la provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala del orden de predicadores, libro IV, capítulo LXVIII)

 

El Camino Real de Chiapas

El Camino Real que corría por las tierras calientes de la Depresión Central de Chiapas fue el más transitado durante cién años, entre 1550 y 1650. Unía México y Guatemala a partir de Chiapa de los Indios (Chiapa de Corzo) en Chiapas, hasta la ciudad de Guatemala (Antigua).

Saliendo de Chiapa de Corzo seguía la margen derecha del río Grijalva, luego continuaba por Acala, Ostuta y San Bartolomé de los Llanos (Venustiano Carranza).  A continuación se ubicaban Copanaguastla y su visita de Soyatitán. Se encontraban después cuatro poblaciones: Coapa, Escuintenango (hoy colonia San Francisco), San José Coneta y Aquespala (colonia Joaquín Miguel Gutiérrez), último pueblo mexicano del Camino Real.

Las epidemias traídas por los españoles diezmaron todos estos pueblos y como, por otra parte, Chiapa de los Españoles (San Cristóbal de Las Casas) fue creciendo, el Camino Real fue abandonado. En la segunda mitad del siglo XVII la nueva ruta de Chiapas a Guatemala ya corría por los Altos, pasando por Comitán.

 

Desaparecieron todos los pueblos de la región

"Tocante á los pueblos que en aquesta provincia de los Llanos se han destruido son muchos y algunos grandes; y es cosa muy notable que todos ó los mas han sido los que se hallaban en la parte baja de aquella provincia y ademas de la Divina justicia que parece que persiguió á aquellos miserables hasta que los acabó, también se puede atribuir á la causa natural del mal parage, pues todo lo mas es cenagoso y ya se sabe que calor y humedad es principio de corrupcion; y asi parece que lo podemos discurrir respecto de que los pueblos que se hallan en lugares mas altos y secos no solo se han destruido ni disminuido, antes si se han aumentado mucho como se vé en el de S. Bartolomé Tzoyatitan, Comitan y otros, y todos los que ha cogido el lugar bajo son los que en todo ó en parte se han destruido, y de estos el que primero podemos contar es el de Sacuapa á quien antiguamente llamaban Tecpacuapa que en lengua megicana quiere decir Casa del Rey de la Cuapa y comunmente le llamaban la gran cuapa por su mucho gentio y grande poblacion. Este totalmente se llegó á acabar y á no quedar viviente, el año de 1680. [...]

"Tambien se destruyó totalmente, que no ha quedado memoria de él, el pueblo de Teculuta que era anexo del pueblo de Copanaguastla, que por los años de 1640 ya se habia acabado todo y era como rama de Copanaguastla. [...]

"Otro pueblo que se aniquiló y acabó por los años de 1665 que se llamaba Tzitalá que era anexo de Tzotzocoltenango. Este sufria la influencia de aquel mal terreno pantanoso, como asimesmo otro que tambien era anexo de Tzotzocoltenango que se acabó totalmente por el año de 1698, llamado Chalchitan, y por los mismos años se acabó otro que tambien era anexo de Tzotzocoltenango llamado Tzacualpa. Todos aquestos pueblos estaban en aquellos contornos de Tzotzocoltenango y en aquel suelo pantanoso, por lo que no es mucho que se fuesen acabando como se acabaron.

"Puede alguno reparar y decir que ¿como si se repara que todo aquello es lugar pantanoso y por eso malsano para la conservacion de los indios no los han procurado sacar á otros lugares mejores? A que digo, que es materia tan imposible conseguir aquesto con ellos, y mas para juntarlos con otros indios, que mas bien se dejarán morir que mudarse á otra parte, aunque vean por sus ojos sus propios daños; [...] y si los mudan, como ha succedido algunas veces, mas breve se acaban; [...] y asi se ha visto en el pueblo de Aquespala primero de la provincia de los Llanos que por no haber quedado en él mas que 8 ó 10 indios y ser allí muy necesarios por ser camino real y mucho el despoblado se trageron á él por orden del Superior Gobierno 20 familias del pueblo de Chiquimucelo y otras de los Zendales de los menos culpados en la sublevacion y ya todos se han acabado en seis años no lograndose el fin que se pretendia. Lo mismo ha succedido en la reduccion de los indios Lacandones de que se tratará despues, que siendo muchos en su tierra  y naturaleza, por temerse de ellos que se volvieran á su idolatria, los trageron junto al rio de Aquespala y allí los fundaron, y se disminuyeron de modo que cuando los quisieron pasar al rancho de S. Ramon para beneficio de aquel despoblado ya faltaron muchos y en este parage no existen ni 50 familias, y sin duda allí se acabaran todos.

"Otros pueblos hay en aquella provincia de los Llanos que por la misma causa se hallan muy deteriorados, como son Istapilla y Pinula del Curato de Zoyatitlan, y allí se acabó el pueblo de Sta. Lucia y los pocos que habian quedado se juntaron en el pueblo de dicho de Zoyatitlan. Los pueblos de Huistatlan y Comalapa del Curato de Chiquimucelo tambien se hallan muy acabados. Los de Coneta y Aquespala del Curato de Escuintenango se hallan del mismo modo y lo mismo el pueblo de Ostutla del Curato de Acalá ya esta totalmente destruido por los infinitos murcielagos y mosquitos, plaga muy general en aquestas partes en lugares calientes y humedos y que solo ellos han destruido muchas gentes como á los Egipcios y asi no es de maravillar se diga que los mosquitos hayan producido tal efecto, pues solo quien ha esperimentado esta plaga, puede saber lo que ella es." (Francisco Ximénez, Historia de la provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala del orden de predicadores, libro IV, capítulo LXV)

 

Soyatitan, otra iglesia del Camino Real

 

El valle de Copanaguastla visto por Thomas Gage, en los años 1620

"Junto al Priorato de Comitlan está el gran valle de Copanabastla, que es también otro priorato y se estiende hacia Soconuzco. Aumenta su considerable valor un rio caudaloso que nace en la sierra de los Cuchumatlanes, pasa por Chiapa de los Indios, y de allí corre á Tabasco, dándoles fama la mucha y buena pesca de sus aguas, y el gran número de cabezas de ganado que pacen en su llanura, y que sirven de alimento no solo á los habitantes de Chiapa sino á los pueblos y haciendas de la comarca.

"El clima de la capital y de Comitlan es frío en estremo, porque su asiento está en la cumbre de las montañas; pero el de ese valle es en estremo caloroso, porque está en una hondonada, y desde mayo hasta últimos de setiembre hay grandes y frecuentes tormentas.

 "La villa donde está el priorato se llama Copanabastla, y tiene un vecindario de mas de ochocientos Indios; pero todavía es mayor la de Izquintenango situada á la punta meridional del valle al pie de la sierra de los Cuchumatlanes. El pueblo de san Bartolomé que está al estremo opuesto es aun mas grande que los otros dos, y el valle podrá tener cuarenta millas de largo y diez ó doce de ancho. Las demás poblaciones se van prolongando por la parte de Soconuzco, y el calor, los truenos y los relámpagos se aumentan en proporción que se acercan las costas de la mar del Sur.

 "Ese valle, que alimenta un número tan grande de reses, produce también muchísimo algodón, que es la principal mercancía del pais, por los copiosos surtidos de mantas que de él se fabrican. Los Indios se cubren con ellas, y los mercaderes de diversas provincias los van á comprar ó los habitantes las cambian con los de Soconuzco y Suchutepeque por cacao, de modo que nunca falta chocolate en la provincia. Tampoco falta pescado, porque el rio lo lleva abundante; ni carne, porque el valle está lleno de ganado; ni telas de que vestirse, porque aun después de surtida la provincia, venden muchas para fuera; ni pan, porqué si no hay trigo, la cosecha del maiz es suficiente para su consumo. En fin tienen caza cuanta quieren, aves y con especialidad pabos, frutas, miel, tabaco y cañas de azúcar.

 "Mas el dinero no es tan común en Chiapa como en Méjico y Guajaca; y como en estas dos ciudades se cuenta por patacas ó pesos de á ocho, en Chiapa solo se cuenta por testones que valen la mitad de una pataca.

 "El río que tan útil es al valle y tanto contribuye á la abundancia de que allí se goza; causa también muchos desastres; porque los niños, y los pollos y terneros que se acercan á la orilla, suelen ser victimas de los cocodrilos, numerosos en aquel rió y muy aficionados á la carne, que comen con harta frecuencia." (Thomas GAGE, The English-American his Travail by Sea and Land: Or, a New Survey of the West Indias Containing a Journal of Three Thousand and Three Hundred Miles within the Mainland of America, 1648, T. 1, Cap. XV)

 

Conflicto en el valle de Copanaguastla: los pequeños propietarios de la región cañera de Pujiltic forman un grupo paramilitar para enfrentar las amenazas de invasiones de predios por parte de indígenas Tzotziles-Tzeltales ligados a la Organización Campesina Emiliano Zapata (OCEZ), 16 de marzo de 2017

 

 

2017 "Frailes en país Maya"

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Plano del pueblo de Copanaguastla en el siglo XVI

(Adams, Robert M. Changing Patterns of Territorial Organization in the Central Highlands of Chiapas, Mexico. American Antiquity, 1961)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Turistas en Copanaguastla

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Francisco Ximénez

Había nacido en Ecija de Andalucía, el 23 de noviembre de 1666. Cuando contaba 24 años de edad, en 1690, pasó a Ciudad Real de Chiapas (San Cristóbal de las Casas), en donde recibió las órdenes sacerdotales en la órden de los Dominicos.

Los superiores de su convento le enviaron a San Juan Sacatepéquez para que se perfectionara en el cakchiquel. Más tarde pasó a San Pedro Las Huertas, Xenacoj y Chimaltenango. Ya finalizando el siglo XVII llegó a Santo Tomás Chichicastenango, en calidad de cura de aquel pueblo. En ese lugar se perfeccionó en el idioma quiché.

Escribió una “Historia natural del Reyno de Guatemala” que ha desaparecido y una “Gramática de las lenguas quiché, cakchiquel y subtujil”. Publicó también “El Perfecto Párroco”, escrito en los tres idiomas y el “Tesoro de las tres lenguas” lo cual contiene el original y la traducción castellana del “Popol Vuh”, o libro sagrado de los quichés, descubierto por el mismo Ximénez en Santo Tomás Chichicastenango.

Encargado de arreglar el archivo del convento dominico de Ciudad Real se le encomendó la formación de la Cronica de la Provincia y la escribió mientras servía los curatos de Xenacoj, Chimaltenango y Rabinal, dejándola sin concluir cuando murió, por los años de 1721 o 1722.La obra, “Historia de la Provincia de San Vicente de Chiapas y Guatemala”, se publicó por la primera vez en 1875.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La iglesia de Socoltenango (Tzotzocoltenango en el texto de Ximénez)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La iglesia de La Concordia, Chiapas, arruinada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Coneta, otra iglesia abandonada (portada del libro de Sidney David Markman, Arquitectura y urbanización en el Chiapas colonial - en ingles, Architecture and urbanization in colonial Chiapas Mexico, The American Philosophical Society, Philadelphia, 1984 -)