Frailes en país Maya

 

Numerosas aventuras

Dominicos y Franciscanos en país maya - siglo XVI

Un viaje de Las Casas a Tabasco y Chiapas

Pedro de Barrientos en Chiapa de Corzo

Las Casas en contra de los conquistadores

Fuensalida y Orbita, exploradores

La agrupación de los indios

 

Intensos estudios

Un monje etnológo, Diego de Landa

El conocimiento de los idiomas mayas

Dos profesores, Juan de Herrera, Juan de Coronel

Dos monjes historiadores, Cogolludo y Remesal

 

Innumerables construcciones

Un Franciscano arquitecto, Fray Juan de Mérida

El convento de Valladolid en Yucatán

El convento de Izamal y sus milagros

En Yucatán, cada pueblo tiene su iglesia

Un Dominico enfermero, Matías de Paz

 

Grandes esfuerzos de evangelización

La pacificación de la Verapaz

La fundación del monasterio de San Cristóbal

La provincia dominicana de San Vicente

Una evangelización autoritaria

Los Franciscanos y la religión de los Mayas

Un fracaso de los franciscanos en Sacalum, Yucatán

Domingo de Vico, mártir dominicano

 

El fin de la aventura

La vuelta a los monasterios

 

Complementos

Las Casas y la libertad de los indios

La Historia Eclesiástica Indiana de Mendieta

La ruta de la evangelización dominica en Guatemala

El convento de Ticul, visto por John Lloyd Stephens

Los Franciscanos en el valle del Colca, en el Perú

La ruta de los conventos de Yucatán en el siglo XVI

La misión dominicana de Copanaguastla, Chiapas

 

A su disposición, a petición:

- informaciones sobre los paises mayas,

- textos sobre la conquista y la colonización de los paises mayas

 

correo:

 

 

 

 

 

DOS PROFESORES,

JUAN DE HERRERA,

JUAN DE CORONEL

 

 

 

Campeche, manifestación de profesores, 31 de agosto de 2013

 

Las escuelas de Yucatán en el siglo XVI


Juan de Herrera, fraile lego franciscano, enseñaba la dotrina cristiana, a leer y escribir el castellano y el latín a los niños yucatecos. Llegó a Yucatán en 1544 o 1545. Había enseñado antes a los niños de Antillas y Nueva España.

Herrera enseñó en varias iglesias y conventos de Yucatán: en la escuela de los indios del convento de Valladolid, en la del convento de Tekax y en el taller de gramática creado en Mérida por el obispo Toral.  

En el año1563, fecha del auto de fe de Diego de Landa en Maní, dejó Yucatán. Después de una estancia de unos años en la ciudad de México, le mataron los indios Chichimecas, en el norte de México, hacía 1570.

 

El antiguo convento franciscano de Campeche. En sus inicios fue el asiento principal franciscano, punto de partida de las primeras misiones evangelizadoras del siglo XVI en Yucatán. La iglesia de San Francisco de Campeche fue la primera construcción franciscana fundada en la Península en el año de 1546.
 

 

Los Franciscanos abren una escuela en Campeche

"Miéntras el padre comisario se ocupaba por los montes en este apostólico ejercicio, no se descuidaban en Campeche los padres Fr. Melchor de Benavente y Fr. Angel Maldonado, ejercitándose en estudiar la lengua, predicar y enseñar a los indios mediante la que ya sabian, y valiéndose de intérprete, para lo que por si mismos no podian declararles, aunque mediante el favor divino no tardaron mucho en ser grandes lenguas. Fray Juan de Herrera, aunque lego, era muy hábil, sabia escribir bien, cantar canto llano y órgano, y aprendiendo la lengua, se ocupaba en enseñar la doctrina cristiana a los indios, y en especial á los niños. Para poder mejor lograr su deseo en estos ejercicios, puso forma de escuela, donde acudian todos los muchachos, dándolos sus padres con mucho gusto y voluntad, aprehendian las oraciones, y a muchas enseñó á leer, escribir y cantar: habilidades, que tanto más estimaban los indios, ver medrados a sus hijos con ellas; cuanto antes las ignoraban, pues solos los de los señores sabian de sus caractéres, que servian de escritura. Bien se lució el trabajo de estos primeros predicadores evangélicos, pues mediante el favor divino crecío tanto el edificio espiritual de la conversion de estas gentes, que en menos de ocho meses bautizaron todas las que tocaban a la provincia de Campeche, llamadas de los naturales los Chikin Cheles, cuyo número de adultos fué más de veinte mil, sin los niños y niñas, que eran mucho más. " (Diego Lopez de Cogolludo, Historia de Yucatán, libro 5, capítulo 5)

 

CAMPECHE (San Francisco de), Villa de la Provincia y Gobierno de Yucatán en el Reyno de Guatemala, fundada por el Capitán Francisco de Montejo el año de 1540. Estuvo al principio á la orilla de un rio, donde está hoy el Pueblo de Tenozic, luego en el de Potonchán que se llama Champotón, y últimamente mudada al sitio en que está, por la comodidad de su Puerto, que es uno de los mas frequentados y de mas comercio que hay en el golfo de su nombre. La Ciudad es pequeña, defendida por tres Castillos que llaman la Fuerza, San Román y San Francisco, guarnecidos con muy buena artillería. Tiene ademas de la Iglesia Parroquial Convento de Religiosos de San Francisco, otro de San Juan de Dios, en que está el Hospital con título de nuestra Señora de los Remedios, y fuera de la Villa otro templo dedicado á San Román, á quien tienen singular devoción, y votaron por Patrono, habiendo caido la suerte en éste quando sortearon en acción de gracias de haberse libertado su vecindario de una epidemia de Langosta que no dexaba fruto alguno. En él se venera un Santo Christo, según tradición muy milagroso, con el mismo título de San Román, que es fama haber empezado á hacer prodigios antes de su colocación, pues refieren que habiendo encargado á un Mercader llamado Juan Cano lo comprase en Nueva España, lo traxo el año de 1665, habiendo hecho el viage del Puerto de la Vera-Cruz al de Campeche en 24 horas. Son muy singulares la devoción y lo que en toda la comarca se conserva á esta efigie. Hay otras dos ermitas también fuera de la Villa, que son nuestra Señora de Guadalupe y el Santo Nombre de Jesús, la qual es Parroquia de Negros. Ha sido esta Villa de muchísimo comercio por el palo de tinte de campeche que embarcaba, y otros frutos, como cera negra y algodón; pero ha decaído mucho con la desgracia de las invasiones que experimentó. Primero por los Ingleses que la tomaron y saquearon el año de 1659, luego el Pirata Luis Scot el de 1678, y después los Flibustiers el de 1685, en que la quemaron y arruinaron el Castillo principal, que quedó hecho un bosque poblado de aves y animales. Lat. 20°. Long. 90° 25’. (Antonio de Alcedo, Diccionario geografico-histórico de las Indias Occidentales o América: es a saber: de los Reynos del Peru, Nueva España, Tierra Firme, Chile y Nuevo Reyno de Granada. Madrid, 1786/89)

 

450° aniversario de la llegada del Cristo Negro Señor de San Román a la ciudad de San Francisco de Campeche (agosto 2015)

 

Los Franciscanos abren otra escuela en Mérida; los indios desconfian

"Pidió despues (1547) el bendito padre comisario a todos los caciques y principales, que le enviasen sus hijos a la ciudad (pues no podia asistir en todos los pueblos) para enseñarles la doctrina cristiana, a leer y escribir, como usaban los españoles, que ya tendrian noticia lo habian hecho asi los de Campeche, y el provecho que de ello se les seguia. Respondieron, que lo harian asi, con que los despidió el Adelantado y se fueron a sus pueblos. Aunque dieron esta palabra, muchos no la cumplieron, porque el demonio incitó a los sacerdotes gentiles persuadiesen á los Padres de los muchachos, que no era para enseñarlos, como decian los religiosos, sino para sacrificarlos y comérselos, ó hacerlos esclavos. Como sabian ya que los religiosos enterraban a los que morian en la iglesia de el convento, persuadieron a muchos que eran brujos, que de dia parecian en la forma que los habian visto, y de noche se convertian en zorras, buhos y otros animales, que desenterraban los huesos de los difuntos. Siendo tanto el crédito que los indios daban á sus sacerdotes, se entristecieron con estas falsas relaciones, y perdieron algun crédito los religiosos. Muchos de los caciques enviaron sus hijos, sin esperanza de verlos mas, y otros escondiéndolos, enviaron a los de sus esclavos. Despues les pesó, porque habiendo salido buenos escribanos, lectores y cantores los que vinieron: siendo personas de mas razon, que los que quedaron, fueron ocupados en los gobiernos de sus pueblos, y los ocultados lo perdieron, permitiéndolo la magestad divina en retribucion de la malicia de sus padres."

 

Los Franciscanos tranquilizan a los niños indios

"No se le ocultó al santo padre Villalpando este error, que los sacerdotes gentiles sembraron en los ánimos de los indios, y con santas y continuadas pláticas que les hacia, solicitaba remedio a tan grave daño, procurando disuadirlos de estas mentiras que tenian creidas. Con tan amorosas y eficaces palabras les hablaba, que al fin juntó en la ciudad mas de mil muchachos, muchos de los cuales ayudaron despues á los religiosos en la enseñanza de sus connaturales, siendo sus predicadores y maestros. La de estos niños corrió por cuenta del bendito lego Fr. Juan de Herrera, teniéndolos con comodidad, y acariciándolos para que tuviesen amor a los religiosos, sintiesen menos verse entre gente estraña de su natural, y ausentes de sus padres." (Diego López de Cogolludo, Historia de Yucatán, libro 5, capítulo 6)

 

Un profesor franciscano (grabado de Francisco Moreno Capdevila, en Joaquín García Icazbalceta, Opúsculos y biografías, Imprenta Universitaria, México, 1942)

 

Juan de Herrera sale al norte de México

"Al cabo de quince años, que se ocupó en este ejercicio, pareciéndole que en esta provincia del santo evangelio, por ser muy mucha la gente podria emplear con mas fruto el buen talento que Dios le habia comunicado, vino á Méjico cerca de los años de mil y quinientos y sesenta, y estuvo algunos años en esta provincia trabajando con buen ejemplo, sirviendo á los sacerdotes religiosamente, porque eran ya muchos, y habia buenas lenguas, y no era necesario que los legos les ayudasen en la doctrina de los indios. Ofrecióse en esta sazon la jornada arriba dicha, que hizo el gobernador Francisco de Ibarra á tierra de Chichimecas, y conociendo el espíritu de Fr. Juan de Herrera, y su buen celo de entender en la conversion de los infieles; enviólo el prelado en compañía de Fr. Pablo de Acevedo, y con el mismo hizo asiento en el pueblo de Zinaloa."

 

Los indios Chichimecas se sublevan

"Residia allí, como queda dicho, un mulato perverso y malo, por cuya causa mataron los indios á Fr. Pablo. Este tenia cargo de cobrar los tributos, que habian de dar á su amo, y sobre esta continua cobranza los molestaba mucho y maltrataba. Vista tanta vejacion por los indios, acordaron todos de conformidad de matar al mulato, mas en vida de Fr. Pablo no se atrevian, como veían que se servia dél de intérprete y él les daba á entender que lo que les decia, ó mandaba, era con autoridad del religioso, que era su guardian. Pero teniendo ya muerto á Fr. Pablo, luego dieron tras el mulato, y lo mataron en presencia de Fr. Juan de Herrera, y con esta muerte pagó los embustes que hacia, y la ocasion que dió, para que el dicho Fr. Pablo muriese."

 

Matan a Juan de Herrera

"Y como un yerro suele ser causa de otro mayor, no contentos estos encarnizados homicidas con el cometido en la muerte de Fr. Pablo y luego la del mulato, y advirtiendo que viviendo Fr. Juan les quedaba testigo de sus atroces delitos, como sino lo quedara Dios por muy abonado de sus maldades, fueron de parecer, que matasen tambien á Fr. Juan (puesto que estaban bien con él, pues les hacia obras de verdadero padre) y asi lo pusieron por obra y lo mataron, y mataron juntamente á todos los indios cristianos y amigos, que habian llevado de otras partes para servicio de aquella iglesia y casa. Dejaron los cuerpos muertos en el campo, y se acogieron á las Sierras, donde estos indios chichimecas tienen su guarida. Sabido este hecho por los españoles de la comarca, fueron por los cuerpos para hacerlos enterrar, y halláronlos todos comidos de los Coyotes y Adives, hasta los huesos (porque en aquellas partes hay multitud dellos, que aun los cuerpos muertos suelen sacar debajo de la tierra) y solo el cuerpo de Fr. Pablo de Acevedo hallaron entero, que no habian tocado en él estos animales: pero tan revenido y encogido, que parecia cuerpo de algun niño, siendo hombre corpulento y de muchas carnes. Aqui pienso yo, quiso nuestro Señor mostrar en esto, que habia guardado sin lesion, y entero el cuerpo de su siervo Fr. Pablo, para que se conociese por este modo su inocencia, la cual no estaba tan manifiesta, como la de Fr. Juan de Herrera, por la ocasion que tomaron los indios de matarlo, creyendo que les era contrario, y sustentaba las vejaciones del mulato, segun él lo daba á entender, &c." Asi refiere el padre Torquemada el fin de sus dias del bendito Fr. Juan de Herrera. (Diego López de Cogolludo, Historia de Yucatan, libro 6, capítulo 13)

 

Una escuela de los Franciscanos (cuadro del sanctuario de la Guadalupe, Morelia)

 

"El santo Fray Juan de Herrera, lego, de que ya he tratado, y dicho que fue uno de los doscientos que el santo Fray Jacobo de Testera trajo para México, y de los veinte que con el santo Padre Fray Toribio de Motolinia vinieron a Guatemala, y de los cinco que consigo trajo a Yucatán el muy santo, y apostólico varón Fray Luis de Villalpando, y que aunque lego, tan hábil de ingenio, y de santidad tan dotado, que con lo uno enseñaba, y con lo otro predicaba, el primero que enseñó a cantar a los indios: el primero que les puso caracteres castellanos en las manos, y les hizo que leyesen, y escribiesen, y les enseñaba la doctrina en Latín fue este varón santo. Después trabajó de suerte, que tuvo suficiencia para se ordenar de sacerdote y ayudó mucho a la doctrina, y fué santísimo varón. Fue a México por la obediencia, y de allí acompañó al santo mártir Fray Pablo de Acevedo a convertir que iba unos idólatras a Copala, y allí fue martirizado por aquella gente idólatra, dando su vida por la fe de su redentor, y habiéndola gastado por discurso de veintiséis años en santos, y loables ejercicios, y convertiendo a la fe de Cristo mucha suma de idólatras gentiles." (Bernardo de Lizana, Historia de Yucatán, y Devocionario de Nuestra Señora de Izamal, 1633, segunda parte, capítulo VII)

 

Canek dijo:

« Luis de Villalpando, Juan de Albalate, Angel Maldonado, Lorenzo de Bienvenida, Melchor de Benavente y Juan de Herrera fueron los hombres buenos de San Francisco que llegaron a estas tierras, en épocas remotas, para predicar el bien y desterrar el mal. Lucharon, no contra los indios que los recibieron con alma cándida y les dieron posada en su corazón y en su choza, sino contra el blanco que era duro de entraña y sordo de espíritu. Digamos los nombres de esos hombres buenos, como se dice una oración. »

Los indios, en voz baja, repitieron los nombres: Villalpando, Albalate, Maldonado, Bienvenida, Benavente, Herrera.

Ermilio Abreu Gómez, Canek, Historia y Leyenda de un Héroe Maya, 1940

 

El convento de San Francisco en Mérida (convento destruido), maqueta del Museo de la Ciudad de Mérida

Aquel convento lo construyeron a partir de 1547 sobre una plataforma maya ubicada a unas cuadras al sur-este de la plaza principal, empleando las piedras de las construcciones precolombinas. Era el convento más importante de Yucatán, con sus tres iglesias, y el centro intelectual de los Franciscanos. En 1668, fué encerrado en la ciudadela de San Benito, construida para proteger Mérida de los piratas ingleses. Los monjes compartían el espacio con los militares. Los Franciscanos les expulsaron en 1820 en cumplimiento de una ley que restringía el número de los conventos. Los edificios fueron destruidos. La ciudadela sirvió luego de cárcel. Fué arrasada al fin del siglo XIX para dejar sitio al mercado San Benito.

 

Juan de Coronel : Nacido en 1569 en España, fallecido en 1651 en Mérida. Estudió en la universidad de Alcalá de Henares y luego juntóse con los Franciscanos de la Provincia de Castilla. Le mandaron a Yucatán en 1590. Aprendió el idioma maya yucateco y llegó a ser capaz de enseñarlo. Escribió una gramática maya (Arte) impresa en México en 1620, de la que no se sabe nada pero que sería la más antigua que se conozca, un catecismo en Maya : "Doctrina cristiana en lengua Maya", impresa también en México en 1620 y los "Discursos predicables y tratados espirituales en lengua Maya" impresos en el mismo año, también en México.

 

En la fachada de la iglesia de Torija, España, lugar de su nacimiento, una placa recordando a Fray Juan de Coronel y a su hermano Francisco

 

Juan de Coronel educa a los Mayas de Yucatán

"Fué el R. y venerable Fr. Juan de Coronel natural de la villa de Torrija en la Alcarria, y enviándole sus padres á estudiar á la universidad de Alcalá de Henares, le llamó Dios á nuestra sagrada religion, cuyo santo hábito recibió en el convento de S. Diego de aquella villa, siendo de quince años de edad. Despues de profeso pasó á esta provincia con deseo de la salvacion de estos indios; aunque no he podido ajustar en qué mision vino, si fué la del año de 1593 que trajo el P. Fr. Pablo Maldonado, ó la antecedente del año de 84. Estudió el idioma de estos naturales con tan singular cuidado, que en breve tiempo les predicaba con gran facilidad y elocuencia. Ordenado de sacerdote (porque pasó corista) fué uno de los ministros mas celosos de la cristiandad de los indios que tuvieron aquellos tiempos, conservándole Dios para nuestro ejemplar hasta los de ahora. Solicitó mucho siempre que los religiosos de las misiones que venian de España estudiasen luego en llegando el idioma de los naturales con todo cuidado. Para facilitar este trabajo, redujo el arte antiguo á mas breve método, y le leyó muchos años, siendo maestro de su enseñanza, y yo fuí uno de sus discípulos cuando llegué de España, que vino del convento de Mama (donde era guardian) al de la Mejorada de Mérida solo para léernosle. Dió á la estampa en México el arte que abrevió, un confesonario, una cartilla de toda la doctrina cristiana, y un tomo de diversas pláticas espirituales, todo en el idioma de los indios."

 

Se conduce tal un santo

"Fué religioso muy observante y ejemplar, recogido, que no salia de los conventos de doctrina, sino era para administrar los Santos Sacramentos á los indios, y cuando vivia en Mérida, rara vez para alguna necesidad religiosa. Era tan casto que nunca ni por palabra se entendió de el cosa contraria á la pureza de esta virtud. Nunca usó mas lienzo que los paños menores, anduvo descalzo hasta que la vejez y achaques de ella le hicieron calzarse, habiendo padecido muchos años los dolores que el ser quebrado ocasiona, y en ellos riesgos de la vida. Yo vi algunas veces salírsele por la rotura las tripas en tanto grado que se dudaba mucho poder volver á su natural lugar, y tolerarlo con singular paciencia, y sin traer con causa tan grave mas ropa ni vestuario que la forma de nuestro santo hábito. Amó mucho la santa pobreza, pero con discrecion, que cuando era guardian no le hiciese parecer miserable, socorriendo muy cumplidamente las necesidades de sus súbditos, aunque para sí se estrechaba como muy pobre."

 

El antiguo convento de La Mejorada, durante la visita de Raúl Castro en Mérida, 6 de noviembre de 2015

 

Rehusa todas las promociones

"En todos los conventos donde fué guardian cuidó mucho del ornato del culto divino, y para el dejaba grandes aumentos en las sacristías. Fué muchísimas veces guardian, una difinidor de la provincia, y no llegó á ser provincial por parecer demasiadamente rígido, aunque de verdad era muy celoso de la observancia regular, y deseaba se conservase con la entereza que en aquellos tiempos antiguos cuando él vino florecia, cosa que le mereció á esta provincia renombre de santa. En el capítulo que se celebró el año de treinta y cinco, se recogió al convento de Mérida porque sus achaques no le daban yá lugar á poder acudir á la administracion de los indios, pero allí les predicaba á los del pueblo de S. Cristóbal (que son de nuestra administracion) cuantas veces podia. Aunque se habia recogido con ánimo de no admitir mas oficios, á la congregacion del año de treinta y seis le obligó la obediencia á que fuese guardian del convento de la recoleccion de la Mejorada; pero luego que pudo se volvió á su principal deseo de encomendarse á Dios en la quietud de súbdito. Interrumpiósele vacando la guardianía del convento principal donde estaba, y fué nombrado presidente guardian de él. Presto solicitó que le exonerasen de aquel cuidado para estarse quieto en la celda."

 

Muere tal un místico en el convento de Mérida

"En ella vivió hasta el año de cincuenta y uno, y casi lo mas del tiempo padeciendo diversas enfermedades que le tenian muy ordinario en cama, pero sin usar lienzo sino unas mantillas de algodon por sábanas. Toleró los achaques con mucha paciencia y conformidad con la voluntad divina. En estos tiempos le oia yo de penitencia confesándole, y rara vez entré á verle (siendo muchas las que le visitaba) que no le hallase ó leyendo en un libro de devocion que tenia ó orando, y á mi parecer en sublimada contemplacion algunas, segun la elevacion de rostro que tenia, levantados los ojos al cielo, aunque estaba en cama, y hallarle de esta forma daba lugar ser algo falto de oido, con que no me sentia cuando entraba. Agravados los achaques, y recibidos con mucha devocion todos los Santos Sacramentos, pasó á la vida eterna á catorce de enero de mil y seiscientos y cincuenta y un años, y fué sepultado en el convento de Mérida, dejando opinion de varon perfecto, reverenciado por tal de todos estados de gente. Vivió ochenta y dos años, los sesenta y siete en la religion, sesenta y dos en esta provincia, y mas de cuarenta y ocho ocupado continuamente en la enseñanza de la cristiandad de estos indios. " (Diego López de Cogolludo, Historia de Yucatán, libro 12, capítulo 18)

 

Plano del convento de la Mejorada (Catálogo de construcciones religiosas del estado de Yucatán, Recopilación de Justino Fernández, Talleres gráficos de la nación, México, 1945)

 

El convento de la Mejorada en Mérida

"Hay en la ciudad de Mérida otro convento nuestro, que se llama la Mejorada. Fundóse con intencion, que fuese recoleccion, y dió el sitio para su fundacion D. Diego García de Montalvo. Tuvo gran contradiccion de los padres antiguos, que prevenian con su consideracion los inconvenientes que hoy se esperimentan para conservarle en una ciudad corta habiendo otro, y porque debiendo atender principalmente á la administracion de los indios, en provincia tambien de pocos religiosos, habia de dar cuidado á los superiores proveerle de moradores, como vemos se le dá. (...)

"Es el templo á lo moderno de los mas vistosos, y bien adornados, que hay en estos reinos, hace crucero muy capaz en la capilla mayor, y á esta cubre una media naranja con su linterna, que hace clave. El cuerpo de la iglesia tiene por cada banda cuatro capillas cubiertas de bóveda en correspondencia, muy hermosos altares, y rejas matizadas y doradas, que las cierran. El coro, y media naranja de la capilla mayor pintado al fresco de iluminacion, obra del mismo maestro, que la de el convento principal. El retablo del altar mayor es escultura de órden dórica, lleno todo el testero de la capilla mayor. Los ornamentos de la sacristia, y adorno de los altares es lo mas y mejor, que hay en esta tierra, y puede lucir en otras mas opulentas. Todos cuantos lo ven tienen que alabar, y mas que admirar, como y con que hizo el padre Fr. Pedro Navarro tan escesivos gastos. Visitando este templo D. Francisco de Bazan recien venido á gobernar esta tierra el año pasado de cincuenta y cinco, dijo, pareceme que veo lo de doña María de Aragon de Madrid.

"Colocóse en él el Santisimo Sacramento á veinte y dos de Enero de mil y seiscientos y cuarenta años, con mucha fiesta, y asistencia de los ciudadanos, predicándose todo el octavario de su dedicacion. Para que no se olvidase, como de otras se ha dicho, quedó un rótulo gravado en mármol fijado en lo interior de la porteria por donde se entra al claustro, dice asi: "Año de 1640, á veinte y dos de Enero, se dedicó esta iglesia del tránsito de nuestra Señora, siendo pontifice Urbano Octavo, y reinando en las Españas Filipo Cuarto, general de toda la órden Fr. Juan Merinero." (Diego López de Cogolludo, Historia de Yucatán, Libro cuarto, Capítulo XIV, Del hospital de San Juan de Dios: de nuestro convento de la Mejorada y otras hermitas.)

 

Otro franciscano profesor, Fray Pedro de Gante, en el México central (cuadro de Isidro Martinez, 1890)

 

 

2017 "Frailes en país Maya"

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La iglesia de San Roque o San Francisquito en Campeche

El convento de San Roque, llamado San Francisquito, fue construido por los frailes franciscanos a partir de 1654, para reemplazar el antiguo convento franciscano donde enseñaba Fray Juan de Herrera, que se hallaba fuera de la ciudad y era malsano y vulnerable a los ataques de los piratas. Los jesuitas lo ocuparon al final del siglo XVIII. Fué luego cerrado durante mucho tiempo. La iglesia se abrio de nuevo en los años 1980; los edificios del convento abrigan ahora el instituto de la cultura de Campeche.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tekax. El convento de San Juan Bautista donde enseñó Juan de Herrera. Es uno de los más importantes y característicos de la arquitectura franciscana de Yucatán. Una inscripción indica la fecha de su construcción, 1564. Otra, grabada sobre el escudo franciscano de la fachada ("Siendo E.M.R.F¨P. Juan Silva Ministro Provincial, se acabó el 6 de mayo de 1609"), conmemora el fin de los trabajos de ampliación del edificio, en el año de 1609.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mama. La iglesia del convento franciscano de la Asunción, del que fué guardián Juan de Coronel.

Es una construcción del siglo XVI, precedida de un atrio delimitado por banquetas. El convento tiene una capilla abierta y una huerta con su completo sistema de riego: una noria cubierta de una cúpula, encima de un cenote, un aljibe y acequias

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Plano de la ciudadela de San Benito de Mérida (1668)

“The citadel, or castle, stands on a level spot of ground (as the country is in general); as you enter the town, from the eastward, it is of no consequence, being originally built to protect the Friars from the insolence of the natives: it at present incloses a monastery of the Franciscans beforementioned; it is in form a hexagon, with salient angles; with light pieces about four and six pounders mounted, some brass, some iron. The wall about ten yards high, has no ditch, or out-work. […]; 'tis by no means in a condition to defend itself against any foreign enemy that have artillery.” (Remarks on a passage from the river Balise, in the bay of Honduras, to Merida, the capital of the province of Jucatan, in the Spanish West Indies, by Lieutenant Cook, in February and March 1765.)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un patio del convento de la Mejorada en Mérida, donde vivía Juan de Coronel, actualmente ocupado por la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Yucatán

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La nave de la iglesia del convento de la Mejorada